La senadora oficialista Silvia Elías de Pérez se llevó dos sorpresas cuando se presentó en la sede de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, ubicada en Barrio Norte.


00579867wp

La senadora quería felicitar personalmente a sus hombres por haber desmantelado la organización narco que lideraba “La Cabezona” en la provincia. Los que estuvieron presentes en ese encuentro dicen que sonrió y se sonrojó cuando los jefes le entregaron un ramo de rosas; pero después, a la hora de escuchar cuáles eran sus necesidades, se tomó la cabeza. De la reunión salió pensando y murmurando por lo bajo todo lo falta por hacer.

La Nación sigue subida a la ola marquetinera de los grandes secuestros de droga que se producen semanalmente. Pero Elías de Pérez fue la que recibió el cachetazo, la que conoció en carne propia cuáles son los problemas que se presentan en las fuerzas de seguridad para llevar adelante esta guerra. Hay situaciones que rozan lo ridículo. Por ejemplo, el equipo comando de Drogas Peligrosas –que debe asegurar los lugares donde se realizan los allanamientos- se quedó sin medio de movilidad. En el último procedimiento, se les rompió la puerta del utilitario y uno de los efectivos tuvo que sostenerla cuando circulaban por las polvorientas calles de los barrios de la periferia.

Esta fiebre antinarco está generando efectos colaterales impensados por la población. Por error u omisión, las fuerzas federales ya no tienen lugar donde alojar las personas que detienen en los operativos que realizan en los últimos tiempos. Es tan grave el problema que, antes de pedir la autorización para hacer una medida, deben presentar ante la Justicia una nota diciendo qué harán con los detenidos y, si no lo hacen, no pueden realizar los operativos. Los jueces federales Daniel Bejas y Fernando Poviña; el camarista Ricardo Sanjuán; los fiscales Pablo Camuña y Carlos Brito; y el ministro de Gobierno Regino Amado venían advirtiendo de esta situación desde hacía mucho tiempo, pero nadie los escuchó.

Herida en su orgullo, Elías de Pérez mantuvo varios encuentros en Buenos Aires. Uno de ellos fue con el ministro Germán Garavano. Dicen que la reunión no fue cordial, sino concreta. No hubo intercambio de flores, pero sí una exposición del duro problema. La senadora regresó al menos con la promesa de que se podría construir una alcaldía Federal para albergar a los arrestados y acelerar los trámites para que los vehículos secuestrados a los narcos tucumanos, entre ellos varios utilitarios como los que necesita la Federal, se queden en la provincia. Las gestiones, realizadas con caras de pocos amigos, sirvieron también para conseguir que la Dirección Nacional de Vialidad ceda un predio para guardar allí todos los decomisos de bienes. Todo estos avances, que llegaron tarde por cierto, los podría anunciar en una visita ministerial que se confirmaría en los próximos días.

Fuente: Gustavo Rodriguez – La Gaceta