La reserva de Horco Molle liberó dos cóndores en los valles. Antes de la liberación hubo un ceremonia religiosa de la comunidad originaria para celebrar la liberación del ave sagrada.


00579804wpEl equipo de biólogos y veterinarios de la Reserva de Horco Molle liberó de dos cóndores hembras en Tafí del Valle. Ambas llegaron a la reserva de la mano de la Dirección de Fauna para ser recuperados.

Uno de los ejemplares, una hembra joven, llegó hace siete meses con una herida en los tejidos blandos en la zona de muslos y patas. Tuvo una cicatrización lenta, lo que demandó un mayor tiempo de cautiverio. La segunda, de mayor edad, fue encontrada caminado en Tafí del Valle, muy debilitada y con signos de no haber comido en mucho tiempo. Su recuperación llevó dos meses.

El cóndor es una especie que se encontraba en peligro de extinsión hace algunos años. En la actualidad, gracias al trabajo de la reserva Horco Molle en Tucumán, y la Fundación Vida Andina a nivel nacional, se ha logrado reveritir la situación. “Una de las partes más importantes de la liberación de hoy es que la gente lo pueda presenciar, se entere y de esta forma respete al animal”, afirma Elena Correa, responsable del área de veterinaria de la reserva.

A las 11 de la mañana miembros de la comunidad originaria de Tafí del Valle alumnos de las escuelas del valle, gente de la ciudad que se fue a vivir a la montaña, turistas y científicos de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT se hicieron presentes en el centro ceremonial ubicado en la cima “El Pelado”. El cacique Santos Pastrana y el guía espiritual Jaguar realizaron los preparativos en el centro.

Al comenzar la ceremonia, Jaguar sahúmo al cacique y luego procedió a esparcir el humo por todos los presentes. El objetivo de este riy¿tual es limpiar las malas energías y poder recibir a las aves en paz. “Busquemos conectarnos con el gran espíritu, le podemos decir Dios, Buda o de distintas formas pero estoy convencido que es una sola”, dijo.

Una vez finalizada esta primera etapa el guía espiritual le pidió a los presentes que guarden sus celulares y cámaras, algo que no fue tomado en cuenta. Junto al Cacique, Jaguar empezó a prender un fuego en el medio de la ronda.

Al comienzo el fuego no encendía; durante más de 15 minutos se esforzaron en por hacerlo hasta que finalmente se impuso naranja y en punta. “El fuego nos habla, al principio costó, pero después salió todo bien”, afirmó Jaguar.

Como ambos ejemplares eran hembras, según las creencias de la comunidad originaria debían ser hombres quienes traigan las jaulas para mantener el equilibrio. Antes que los animales fuesen transportados, Jaguar se acercó a ellos para sahumarlos y llevar el pedido de la comunidad.

Para la comunidad Diaguita el cóndor es el espíritu de un originario sabio que ha vuelto. “Las aves llevan son el nexo con el gran espíritu, ellas vuelan llevando nuestro mensaje cerca de la gran fuente”, explica Jaguar.

Las aves fueron liberadas una a la vez. Cuando se procedió a abrir la jaula de la primera ─la de la más joven─ se solicitó a los presentes que levanten sus manos para pedir por el viento necesario para que eleve vuelo. El cóndor abrió sus alas y volteó en dirección al cacique. Se posó unos segundos sobre una piedra, hasta lanzarse al vacío hacia su libertad.

Para la segunda ave se repitió el rito. Estaba un poco más alterada, costó abrir la jaula. Una vez afuera abrió sus alas, dio unos pasos y rápidamente remontó vuelo. “A las aves se les pidió por mayor equilibrio y con su vuelo lo han demostrado”, concluyó Jaguar.

Fuente: El Tucumano