00579243wpEl próximo miércoles 10 de mayo desde las 22, se presentara el tradicional Teatro Negro de Praga en el Teatro Mercedes Sosa de la capital tucumana.

La compañía dirigida por Pavel Hortek -que ha sido aplaudida en más de cincuenta países por público de todas las edades y tiene dos teatros estables en el centro de Praga- se presentará en Tucumán en el marco de su gira por Sudamérica.

El Teatro Negro nació hace más de medio siglo en Praga y desde esa época ha sembrado el nombre de esta interesante técnica teatral por el mundo entero. El principio del Teatro Negro está basado en la aplicación de un truco, el llamado gabinete negro, que surgió hace miles de años en Asia Antigua. Los principios de la técnica del gabinete negro fueron aprovechados por los ilusionistas, los filmadores y el más famoso teatrero de los últimos cien años; Stanislavski. Actualmente la siguen aprovechando distintos personajes, como el ilusionista David Copperfield. Además contribuyó siendo parte de la leyenda del genial Marcel Marceau.

En la práctica del Teatro Negro de Praga los actores vestidos de negro son invisibles para los espectadores, gracias al también fondo negro, los artistas así vestidos con su maestría para la actuación logran que los objetos adquieran movimientos y cierta vida particular. El efecto del truco tiene su razón porque sirve como un instrumento para lograr una expresión de ideas, sentidos y un desarrollo de fantasía e imaginación.

El grupo se comunica con sus espectadores a través de la música, los colores brillantes gestos y baile utilizando su técnica específica sin palabras. Todos los espectáculos del Teatro Negro de Praga son por lo tanto universales y comprendido por todos los públicos si se observa con cuidado. Todas sus presentaciones tratan de despertar al espectador y llevarlo de la contemplación a la fantasía.

En su escenario suceden cosas con las cuales no se encontraran en ningún otro lado. La luna puede posarse en el suelo y convertirse en columpio para dos novios, una mariposa exótica nace directamente ante la vista de los espectadores de una oruga fea y baila con el saliente sol, un pescador aparece en una barca imaginaria sobre el escenario además rodeado de peces de mil colores.