0057613wpJax, de apenas cuatro años, demostró que el prejuicio es cosa de grandes y pidió un look igual al de Reddy, su gran compinche. ¿Los habrán reconocido?

Jax tiene cuatro años y no conoce el significado de  la palabra racismo. Tampoco le interesa. En lo único que piensa es en pasar todo el tiempo posible con Reddy, su mejor amigo. Juntos, sabe, se divierten. No le interesa que así como él nació en Kentucky, en el sudeste de los Estados Unidos, su compinche lo haya hecho en un pueblo de la República del Congo. Y mucho menos que mientras él es rubio, un gringo hecho y derecho, la piel de su socio sea de color.

Las diferencias entre ellos sólo existen ante los ojos de los demás. Y es tan así que a Jax se le ocurrió una idea brillante para desorientar y hacerle una broma a sus maestros. ¿Cuál? Luego de que su mamá le señalara que era hora de visitar una peluquería, el chico le pidió si podían cortarle el cabello como lo tiene Reddy para, así, que no reconozcan quién es uno y quién es el otro…

Lydia Stith Rosebush es la orgullosa mamá de Jax. Y fue la primera en sorprenderse con el pedido de su hijo. Pero, a la vez, su petición la hizo emocionarse. Fue así como decidió compartir la historia en su cuenta de Facebook y rápidamente se viralizó al punto de recibir más de 138.000 likes en cuestión de horas.

“Si esto no prueba que el odio y el prejuicio es algo que se aprende, no sé qué puede hacerlo. La única diferencia que Jax ve en los dos es su pelo”, escribió Lydia al compartir la anécdota. Y tiene mucha razón. La cadena ABC, de hecho, recogió el guante e invitó a acompañar al pequeño a la peluquería.

Aunque Jax no fue solo: su inseparable amigo Reddy lo acompañó. Felices y entusiasmados por salir en la tele, los chicos no pararon de jugar y reírse. Y algo similar le sucedió a John Weldon quien, junto con su mujer, adoptó a Reddy y a su hermano Enock, cuando tenían 2 y 4 años, en África.

“La verdad es que todo esto es genial. A veces, los adultos perdemos la inocencia de los niños y sería fantástico que la recuperáramos”, aseguró el hombre en Love Waht Matters, un portal de Facebook, en el que las andanzas de los dos chicos cosecharon más de 3.000 comentarios. Todos, lógico, felicitándolos.

La historia de Jax y Reddy, además, pegó fuerte en un país como Estados Unidos, que hoy vive un peligroso despertar de ciertos sentimientos de segregación desde la llegada de Donald Trump al poder.

Y a eso apuntó Lydia: “Jax se siente igual con respecto a su mejor amigo. Es nuestra labor como padres y adultos cultivar estas relaciones para poner fin a todos los problemas que está experimentando nuestra nación”.

Con el ruido de la máquina de cortar el cabello de fondo, Jax y Reddy le dieron una lección a mucha gente. “Jax es yo y yo soy Jax”, asegura Reddy ante las cámaras. Y es así nomás. Ellos son amigos, inseparables y aunque a primera impresión no se parecen en nada, se mueven como si fueran gemelos.

Lo único que no se supo, al menos hasta ahora, es si habrán logrado engañar a sus maestros a la hora de volver a clases.

Fuente: Diario Muy