0057565wpEl Consejo de Anciano eligió a Rosario Liberia Vargas como la Pachamama 2017 en una ceremonia realizada ante mas de 30 mil personas.

Pasadas las 11.30, Rosario (de 85 años) mantuvo los primeros contactos con la gente en su camino hacia el predio ubicado a dos cuadras de la plaza principal de Amaicha. Presidían el séquito dos de sus nietos, Maximiliano y Larissa Nieva, de seis y tres años, respectivamente.La hermana mayor de los chicos, Brenda, se acercó desde un costado para afirmar que a su abuela la eligieron porque es muy buena con todos.

También la acompañaban el Pujllay (espíritu alegre del Carnaval que fue despertado en el jueves de comadres), el Yastay (dios que cuida a los animales) y la Ñusta (joven que simboliza la fertilidad).

La comitiva avanzaba a paso lento porque todos se acercaban a saludar a la Madre Tierra, que sonreía y cantaba coplas cuando se lo pedían.

La elegida pide ayuda

Doña Rosario es oriunda de Los Corpitos, pero vive en Los Zazos. Tiene tres hijos, un varón y dos mujeres, de las cuales una falleció. Ellos le dieron 16 nietos y ocho bisnietos. Además de ser coplera, se dedicó toda su vida a la artesanía y a la elaboración de productos regionales. “Y canta desde niña en el cerro, donde se canta cuidando a los animales”, comentó Giselle Nieva, una de sus nietas.

La Pachamama hizo una pausa en su constante reparto de bendiciones para contar que estaba en su casa cuando le avisaron que había sido elegida. Aunque no se lo esperaba, tiene claro cuál será su función. “Tengo que hacer algo por mi comunidad, tengo que ayudar en lo que el cacique o el Consejo de Ancianos me pidan”, resumió.

En un mensaje para los tucumanos pidió que todos ayuden a cuidar la comunidad indígena. Además, se dirigió al Gobierno provincial: “al señor gobernador, que se acuerde de nosotros. Que nos ayude para que los chicos que están estudiando tengan trabajo, que no se vayan lejos”.

Ceremonia central

Al grito de “Pachamama, kusiya, kusiya”, Doña Rosario fue recibida en el predio cubierto de barro a causa de la lluvia del sábado. Todas las gargantas proclamaron el pedido de ayuda a la Madre Tierra, que subió al escenario para encontrarse con su antecesora, Catalina Cruz. Ambas dieron su bendición y arrancaron fervorosos aplausos. Luego todos se pusieron de pie para escuchar el Himno Nacional que dos jóvenes entonaron en quichua.

Depués se sucedieron las ofrendas a la Madre Tierra: algarroba, coca, chañar, tuna, racimos de uvas, vino de la bodega comunitaria, albaca y agua. Los agradecimientos y ruegos de protección de los que pasaron al frente se escucharon a lo largo de media hora.

Cuando le tocó tomar el micrófono a Eduardo Nieva, cacique y delegado comunal de Amaicha, solicitó a Doña Rosario que ponga la fuerza espiritual que necesita su gestión. “Además, queremos ser un municipio autónomo indígena. Esto sería una reparación histórica”, sostuvo enérgicamente.

Finalizado el acto oficial, las carrozas comenzaron a desfilar para rendir su homenaje a la Madre Tierra. Más tarde, la música hizo bailar al público que estaba encendido bajo la lluvia de nieve. Y la fiesta se prolongó durante todo el día.