0057540wpEstá hecho con piezas recicladas de diferentes artefactos y tiene un fin meramente educativo. José Campos, su creador, se consagró ganador del concurso entre ingenieros y técnicos de toda la provincia.

Spherus está fabricado con una lámpara de la calle, un bowl de cocina y restos de impresoras viejas. Se trata de un robot que enseña a los chicos de escuelas públicas un nuevo idioma: el de la programación.

José Campos es su inventor, oriundo de un pueblo llamado Amberes y egresado de la Escuela Técnica de Río Seco, la más pequeña de toda la provincia. Rodeada de “escuelas monstruos” como la de Monteros y la de Concepción, Río Seco sigue siendo el nido de grandes proyectos de electrónica.

Con timidez, reconoce que entre ingenieros y técnicos en programación, él fue elegido en un concurso para desarrollar esta iniciativa. A través de este proyecto logró ingresar al área de educación digital del Ministerio de Educación de la Provincia para trabajar junto a Juan Santillán y Mateo Carabajal.

Spherus

La esfera principal es un artefacto de iluminación de alumbrado público y la cabeza es un bowl de cocina con la base de un monitor viejo de computadora. La parte interna está hecha de materiales reciclados de impresoras viejas. Los soportes son ruedas recicladas de escritorios y carritos de supermercado.

El mensaje, según comenta José, es: “no hacen falta grandes materiales para realizar grandes dispositivos. Con cosas que tenemos a mano y con algunos conocimientos de programación se puede crear un robot perfectamente funcional”.

“Está diseñado con la idea de que sea útil para los estudiantes, que puedan aplicar los conceptos básicos de robótica y programación. No es un robot común y corriente: se maneja a través de una tablet o celular mediante bluetooth, incluye un proyector (reciclado) que puede usarse para dar la clase y funciona a su vez como centro de información para cualquier dispositivo que se enlace a él. El fin del robot es puramente didáctico: es como un ayudante para los profesores”, explica Campos.

Además de estos atractivos didácticos, el dispositivo cuenta con otros elementos interesantes para los niños, niñas y adolescentes: “puede hablar a través de una interfaz y tiene luces de colores que lo vuelven más divertido”, agrega el creador.

Un nuevo lenguaje

En las escuelas enseñan lengua española, a veces inglés, latín, francés y una variedad amplia de idiomas. Sin embargo, en muy pocas enseñan uno de los lenguajes más utilizados en nuestra época: el de programación.

“La idea que se busca implementar desde el Ministerio de Educación es que todos los chicos tengan acceso a la programación, por supuesto sin descuidar la educación tradicional. Es una necesidad en los tiempos que corren”, agrega el especialista.

El futuro ya llegó

Hay varios proyectos en puerta, pero no se develan hasta no constatar su correcto funcionamiento y su efectivo rol didáctico.

Sin embargo, uno de los artefactos por desarrollar es el Mini Spherus: “Es como el Spherus pero pequeño y servirá para que los estudiantes puedan pre-ensamblarlo e incorporarle sensores de humedad, proximidad, sonido, infrarrojo. Todos los mini se enlazarán con el grande, la idea es que todas las escuelas tengan uno”, agrega. También tienen previsto un robot para el nivel inicial, de una impronta más lúdica.

Por otro lado, crearon una mano robótica hecha con material reciclado, proyecto que ya se consagró como ganador a nivel nacional y que está desarrollándose en la Escuela de Río Seco. A su vez, es un proyecto abierto y libre para cualquiera que desea reproducirlo o mejorarlo.

José Campos vive sus logros con modestia, pero también con orgullo: “En el momento de creación del Spherus no teníamos espacio físico, así que lo diseñé en mi casa. Es un orgullo para mí decir que este prototipo, el primer robot didáctico de Tucumán, viene de mi casa”.

Fuente: El Tucumano