0057473wpFue asesinado en el aeropuerto de Kuala Lumpur, en Malasia, por dos supuestas agentes del régimen. Tenía 45 años y era un crítico del sistema.

A sus 45 años, Kim Jong Nam, se sentía confiado. Ser el hijo mayor del reverenciado e histórido líder norcoreano Kim Jong Il, le daba seguridad. Nunca pensó que el régimen actual de su hermanastro, Kim Jong Un, se atrevería a tocarle un pelo pese a la enemistad que se tenían. El lunes, cuando esperaba un vuelo en la sala de embarque del aeropuerto de Kuala Lumpur, dos jóvenes mujeres se le acercaron disimuladamente, le rociaron la cara con un aerosol venenoso y desaparecieron. A los pocos minutos, sacudido por las convulsiones y un insoportable dolor de cabeza, moría camino al hospital.

La operación de inteligencia, como en una intrincada novela de John le Carré, se planeó y ejecutó con una precisión propia de los servicios más sofisticados. Las dos asesinas, que huyeron sin despertar sospechas en un taxi de línea, no dejaron detalle sin cubrir, ni cabos sueltos.

Kim Jong Nam, medio hermano del líder norcoreano Kim Jong Un. (DPA)

En un principio había trascendido que el asesinato se había concretado con “agujas envenenadas”, pero luego un alto funcionario de Inteligencia malayo explicó que había sido atacado con un aerosol. El veneno hizo efecto casi de inmediato. Nam, aturdido, atinó a acercarse a un mostrador de la aerolínea para pedir ayuda. Allí dijo que “alquien lo había tomado por atrás y le habían echado un líquido en la cara”. Fue trasladado de urgencia a una clínica, pero no llegó. Murió en el camino.

Pese a que no hubo confirmación oficial de parte de Malasia, los servicios de Inteligencia de Surcorea confirmaron que la muerte de Nam fue producto de un operativo norcoreano. También los estadounidenses refrendaron la historia.

Es paradójico. El crimen de Nam se produjo en la misma semana en que Pyongyang iniciaba los festejos del nacimiento de su padre, el mítico Il, que gobernó con mano de hierro Norcorea. En el país comunista se lo conoce como “Querido líder”, y la conmemoración de su nacimiento lleva el pomposo nombre de “Kwangmyongsongjol” (”Día de la Estrella Brillante”).

Esta es la muerte más importante desde la ejecución en 2013 de Jan Song Thaek, el tío de Kim Jong Un, a quien el régimen acusó de traición. Desde que tomó el poder a fines de 2011, Un ha ejecutado o desplazado a varios altos funcionarios. También ejecutó a un vicepremier a cargo de la educación en 2016 por actos antirrevolucionarios, y a un ministro de Defensa en 2015 por traición.

La prensa malaya espera en la puerta del departamento forense del hospital Putrajaya, donde se cree que está alojado el cuerpo de Kim

Nam es hijo de Kim Jong Il, igual que su hermano el actual líder norcoreano Kim Jong Un. Pero provienen de distintas madres. En los últimos años vivió exiliado junto a su familia entre Macao, Singapur y Malasia. Justamente este lunes iba a tomar un vuelo a Macao. Había caído en desgracia en 2001, al ser sorprendido cuando intentaba ingresar a Japón con un pasaporte dominicano falso. Su intención era visitar Tokyo Disneyland, una pretención muy alejada de la ideología de su gobierno. Inmediatamente fue expulsado del ámbito de poder, y del país.

Como hijo legítimo de Il, durante un tiempo Nam fue considerado el heredero del poder en Corea del Norte, donde el gobierno pasa de padre a hijo. Estudió en Rusia y Suiza, y hablaba muy bien japonés. Inclinado hacia la informática, llegó a ocupar un puesto importante en el gobierno.

El episodio de Tokyo Disneyland, más un perfil político que no encajaba en los parámetros del régimen, lo dejaron fuera de carrera. En diciembre de 2011, a la muerte de su padre, fue su hermanastro Un quien accedió al poder.

En el exilio, Nam era conocido por sus posiciones críticas hacia Corea del Norte. Inclusive llegó a declarar su hostilidad al sistema dinástico de su país. “Cualquier persona con sentido común consideraría difícilmente tolerable tres generaciones dinásticas” en el poder, dijo en una entrevista con un diario japonés.

También calificó a su hermanastro Kim Jong Un como carente de “sentido del deber y de seriedad”, y advirtió que la corrupción llevaría a Corea del Norte al desastre. Comentarios demasiados desagradables para los oídos de Pyonyang.

Su hermanastro, que en pocos años construyó un “régimen de terror”, no se los perdonó. La venganza contra Nam llegó este lunes, de la mano de dos mujeres, y en formato spray.

Fuente: Clarin